Estoy consternado por los momentos que sufre mi país. Y no hablo de la pobreza, la seguridad, el narcotráfico o los problemas políticos.
Si no de lo que nos duele aquí en el pecho, y no me refiero a los problemas de fe que se sufre el mexicano.
De la derrota que sufrió la selección. La escuadra de Aguirre.
Pero no hablare de el mal arbitraje o quejarme de las decisiones de alineación.
No, me refiero al peligro.
Si, el peligro.
Yo me siento en una ciudad totalmente peligrosa. No solo por la inseguridad que se siente en Iztapalapa. Mas por estar rodeado de personas que sufrieron el constante bombardeo de los medios y de toda esa grasa de las papas y todo ese alcohol, de que mis amigos sufrieran un repentino deber de defender el honor, donde la mayoría de mis contactos cambiaron su imagen del face por una camisa con un numero y algo ingenioso.
Vivo con miedo.
Soy una persona que públicamente grito a los 4 vientos: Soy heterosexual que no le gusta el futbol. Y parece que eso me ha hecho un blanco potencial de esta ciudad con un índice de inseguridad tan alto como el nivel de coca en Lindsay Lohan.
E incluso antes de este fenómeno colectivo llamado “Furia del mundial” sufrí discriminación y agresiones verbales. Parecía más sencillo ser Ricky Martin declarando ser gay. Pero al menos me considero más hombre que irle al América.
Pero esa es otra historia.
Para otro pedo.
Porque después de alimentar al mexicano promedio; su consumo diario es una coca de 3 lt, 1 kg de tortillas, toda clase de pan que bien podría pasar por comida de unidades especiales del ejercito pero con colorantes y bonitas envolturas. Incluso creo que las compañías cerveceras tienen a francotiradores esperando a ver mi cara.
Saldre disfrazado con una playera del Necaxa por que es delito federal matar a animales en peligro de extinción. Escribo esto desde la sala de espera de algún cirujano plástico, espero que no sea ninguno especialista en estrellas de televisión.
Escogeré un bonito nombre, como Juan o Rafael, o ya de plano Jesús.
Los vere cuando tome el primer vuelo a algún país sin selección, con deportes tan sencillos como el balero, y más varoniles.
3 comentarios:
Deberías ser periodista, jajaja.
Me hace reír jirafa.
(no hay heterosexuales que no les gusta el fútbol, eso NO-EXIS-TE
nel see existimos y ya somos varios, sino checa mi grupo en el face
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