18 de julio de 2010

Santos y virgenes primero...

La tarde pinta hermosa.
-Cielos nublados, un poco de frio, tráfico y mucha gente con cara de enojo.
Aun la cara apachurrada del chofer me anima.
Avanzamos lento entre las obras viales. Maquinas grandes y camiones con cemento.
El cielo revela unos colores fantásticos.
Me pierdo entre mi música y las nubes. Me gusta hacerlo mientras escucho “Sketches Of July” [esperon algo sobre esto].
Esto me gusta.
Mi concentración se ve perdida por un sonido muy fuerte, que sobrepasa el ruido en la calle.
Una ambulancia necesita pasar. Accidentados en la obra.
Los coches se acomodan a manera de encontrar la mejor manera de dejarla pasar, otros gandallas buscan la manera de aprovechar el espacio.
La ambulancia se tiene que detener dos micros atrás, aun no puede pasar.
Los coches de adelante se orillan, el micro donde voy solo avanza dos coches, aun que eso no sea una medida del SI.
El chofer de la izquierda no puede contenerse de decir lo que piensa.
-Como seras culero…
El chofer se suelta.
-¿Qué dices pendejo?
-Por que no te orillas, que no escuchas la ambulancia o eres idiota…
-Y donde va a pasar… dime donde y me pongo pendejo…
El pasaje se asusta.
Las nubes se ven hermosas, no tengo ganas de hacer amigos nuevos; así que no me meto.
De nuevo otro ruido rompe la armonia del que ya estaba.
Cohetes.
Truenan y truenan.
Ahora lo entiendo todo. El tráfico es algo normal, pero esta clase de trafico no. Solo una cosa puede detener a todos así como así.
Una procesión. Algo normal en iztapalapa, donde se realiza una de las mejores procesiones del país (¿?).
Muchas personas, con estandartes de la virgen y los santos, un altar con jesus en posición mortuoria y otro nicho chiquito pero no reconocí el sujeto que paseaban a hombros, mariachis y música.
Acababan de salir de la iglesia del ex-convento y planean hacer su viaje.
La ambulancia apaga la sirena, uno de los accidentados decide llegar cojeando al sanatorio.
Los nuevos amigos se callan.
Todos ven a los músicos con toda su alegría.
Y casi al final vienen los coheteros con sus cigarros, cargando las barrilas en su espalda.
Y mi mente realiza literatura.
Que se detengan los heridos, que van a pasar los muertos.
Callaos, que llevamos el luto con zapateado.

1 comentario:

P. dijo...

Me encantan tus palabras casi tanto como me encantas tú.